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Destino inexorable
Por Raimon Fonseca   
lunes, 14 de septiembre de 2009

[Publicado originalmente en Marvel Gold. Clandestine Classic 1.]

00001.jpgLos años ochenta fueron una década muy interesante para el mundo del cómic, y en especial para Marvel. Y no sólo por la calidad intrínseca de una parte importante del material editado, sino también porque esta calidad venía a refrendar una evolución que había comenzado en los sesenta, de la mano de Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko (por citar los nombres clave, aunque obviamente no fueron los únicos). Esta evolución hizo posible que muchos lectores que habían comenzado a leer cómics en la Era Marvel o en los setenta, continuaran con su afición y crecieran de forma paralela a muchos de los personajes de la Casa de las Ideas. Sin embargo, este proceso experimentó un importante punto de inflexión a principios de los noventa.

En muy pocos años, todo cambió con cierta rotundidad. Los nuevos autores que llegaron a la Casa de las Ideas comenzaron a destilar una serie de nuevos personajes con una actitud muy distinta a la vista con anterioridad; y también desarrollaron un tratamiento de los héroes clásicos que les hacía mostrar una moralidad un tanto distinta a la vista anteriormente. Fueron años donde las modas comenzaron a sucederse de forma vertiginosa. ¿Alguien recuerda el tiempo en que parecía necesario que los superhéroes vistiesen una chupa de cuero para ser “auténticos”? (Por cierto, el caso de la Antorcha Humana fue el más “pintoresco”, por decirlo de una forma generosa). Pero ante todo, fueron años en los que abundaron los superhéroes que mostraban dos actitudes básicas: cabreado y muy cabreado (con dentaduras de gran calibre que parecían estar continuamente rechinando, gracias a una resistencia mandibular a prueba de bomba). Esta época se caracterizó por los cómics “grim  and gritty” (algo así como “sombríos y descarnados”). En ellos parecía haberse desterrado definitivamente el optimismo reflexivo de antaño, dando lugar a cómics que en muchos casos contenían historias muy complicadas… pero muy poco complejas. Todo era grandes pistolones” y armas por doquier, lo cual parecía dar a entender el gran tamaño de sus carencias, en lugar de otra cosa. Los personajes ya no se medían por sus poderes y su profundidad psicológica, sino por su afinidad a la moda (lo de las cazadoras otra vez) o la envergadura de sus pistolas gigantes (si no estaban armados hasta los dientes, no “molaban”).

En cierta forma, las editoriales (y Marvel fue una de los grandes exponentes) no hacían otra cosa que publicar los cómics que deseaba una nueva generación de aficionados con gustos evidentemente distintos. Es de suponer que hacer lo contrario hubiera sido una temeridad suicida. Pero este tipo de contenidos dominantes también tuvo consecuencias importantes en aquella generación que llevaba diez, veinte o incluso treinta años leyendo cómics: de repente se vieron inmersos en un mercado que les parecía cada vez menos atractivo; e incluso más ajeno.

Ante esta situación, muchos de los que habían crecido con los cómics de los sesenta y los setenta, y que habían cimentado su afición de lectores ya adultos con los excelentes títulos de los ochenta, decidieron abandonar y mirar única y exclusivamente hacia el pasado (acentuando su faceta coleccionista). Otros trataron de escudriñar el mercado en busca de aquellos títulos que pudieran resultarles interesantes (aunque también es cierto que un tercer grupo adoptó ambas actitudes). En todo caso, la premisa era muy clara: si buscas con tenacidad, seguro que encuentras algo que pueda interesarte. Por suerte para los que decidimos no tirar la toalla, con el tiempo constatamos que no todos los cómics de aquellos primeros años noventa ofrecían el mismo tipo de historias. Algunos autores habían decidido desafiar a aquel presente, desarrollando títulos con el espíritu de los clásicos y con una frescura incuestionable. Uno de estos títulos que desafiaron la realidad de los primeros años noventa fue el ClanDestine de Alan Davis.

ANTECEDENTES DE UN GRAN PROYECTO

davis_capbritain.jpgEl autor que nos ocupa había comenzado su carrera a principios de los años ochenta en Marvel UK, dibujando historias para Capitán Britania. Con el paso del tiempo acabó dado el salto hacia la otra parte del océano, comenzando a colaborar para Marvel USA y DC Comics. La incuestionable belleza de su dibujo y la evidente calidad de su narrativa gráfica habían hecho de Alan Davis uno de los profesionales más y mejor respetados del mundo del cómic.

Gracias a la insistencia de Chris Claremont, este artista había comenzado a dibujar cómics mensuales y Anuales para colecciones como Uncanny X-Men (algunos de ellos formaron parte de la Masacre Mutante) y The New Mutants (donde aparecían el Capitán Britania y Meggan), aunque nunca se quedaba permanentemente en ninguno de ellos. En realidad era el preámbulo de una colaboración más sólida para la Casa de las Ideas, la cual acabó  adoptando el nombre de Excalibur. Se trataba de un grupo que técnicamente pertenecía al cosmos mutante, aunque su marco de acción fuese el Reino Unido y su líder fuera el Capitán Britania. Sin duda fue un proyecto hecho a medida de Alan Davis.

En Excalibur, el tándem formado por Claremont y Davis desarrolló una serie de historias condimentadas con un potente sentido del humor (en algunas ocasiones bastante negro) y basadas en muchos casos en la interrelación con otras dimensiones. Marvel apostó fuerte por esta colección, ya que fue una de las primeras en ser publicadas en papel de alta calidad (y lógicamente a precio mayor). Esta primera etapa duró hasta el nº 17 (aunque  posteriormente dibujaría otros dos números como parte del final de una saga titulada “Dimensiones Alternativas”). Por cierto, esta etapa está siendo reeditada por Panini en una serie de tomos recopilatorios.

A principios de los noventa, Alan Davis tuvo la oportunidad de volver a Excalibur, pero como escritor y dibujante. En esta ocasión, el encargado de convencerle fue Terry Kavanagh, un componente del Bullpen que por aquel entonces se había convertido en uno de los editores más relevantes de Marvel. En aquel tiempo, Kavanagh pensó que sería muy interesante contar con un Excalibur escrito y dibujado por Alan Davis. Su confianza en el autor británico era total, y por tanto no dudó en animarlo para que volviese a la colección del grupo británico en calidad de autor del guión y el lápiz. Para Davis era un reto muy importante, pero tras pensárselo detenidamente, decidió aceptar la oferta. Con otro editor habría declinado la oferta, pero con Terry Kavanagh decidió atreverse.

En aquel momento, todo el mundo esperaba lo mejor del autor inglés, pero lo cierto es que superó todas las expectativas. En una serie de líneas argumentales de gran peso específico, Davis no sólo demostró que podía idear buenas historias y escribir excelentes diálogos, sino que era capaz de atar cabos que habían quedado pendientes. Todo esto le convirtió en un autor con un seguimiento tan sólido como importante; tanto en el mundo de los fans… como en el de los editores. Así que tras abandonar definitivamente Excalibur (lo cual ocurrió el 20 de Abril de 1993), casi todos los editores del mundo del cómic USA llamaron a su puerta para ofrecerle todo tipo de colaboraciones (unos le ofrecían proyectos específicos y otros la posibilidad de realizar colecciones en curso). Sin embargo, el esfuerzo que Alan Davis había realizado a la hora de solucionar los mencionados cabos sueltos fue tan importante que no deseaba pelearse con la continuidad en un futuro cercano. De hecho, su intención era comenzar de cero…

BUSCANDO EL ORÁCULO

clandes003.jpgLo cierto es que Alan Davis no tenía ni la más remota idea de lo que deseaba hacer. Lo único que tenía claro era su intención de descansar y las ofertas de trabajo recibidas le permitían hacerlo con cierta tranquilidad. También le permitieron meditar y finalmente llegó a la conclusión de que deseaba plantearse algo parecido a una vuelta a las raíces. Esto significaba volver a Marvel UK y trabajar con Paul Neary, el editor que le dio el primer trabajo de su carrera profesional. En la conversación que mantuvo con Neary, el autor británico le comentó que había decidido rechazar ofertas económicamente tentadoras porque su intención era contar con una libertad creativa total para desarrollar un proyecto enteramente personal. Como es lógico, al editor de Marvel UK le pareció estupendo, y evidentemente optó por respetar los deseos de su “nuevo fichaje” aunque todo esto no fue óbice para hacerle una pequeña sugerencia: ¿Qué tal un grupo de superhéroes?

La recomendación del editor jefe de Marvel UK no cayó en saco roto. En primer lugar porque a Alan Davis le gustan mucho los superhéroes (algo que por otro lado resulta evidente al observar su carrera). En segundo lugar (y no por ello menos importante), porque tenía ganas de profundizar en ese tipo de personajes, con la intención de ofrecer nuevos puntos de vista morales que resultaran novedosos. Así que, justo a continuación, comenzó a madurar su proyecto personal, el cual necesitó de un cierto tiempo para evolucionar. Por cierto, durante ese período visitó el Salón del Cómic de Barcelona en calidad de gran invitado (un aspecto que no solamente se indica en este artículo porque este volumen se publique en España, sino también –y especialmente– por motivos que más tarde comentaré…).

A diferencia de otros autores, Alan Davis decidió que su grupo existiría en el Universo Marvel. ¿Por qué renunciar a un cosmos de ficción que contaba con personajes tan interesantes? Su intención era crear un título “autoabastecido”, pero que de vez en cuando contara con la presencia de personajes iconográficos que ayudasen a desarrollar las historias con una mayor eficacia. Además, esto le permitía ahorrarse explicaciones, puesto que todo el mundo sabía de sobra quiénes eran Modok, Estela Plateada, Spiderman o el Doctor Extraño.

Finalmente, Alan Davis optó por crear un grupo basado en una familia que tenía el apellido Destine y que había permanecido oculta durante mucho tiempo al conocimiento de los poderes fácticos del Universo Marvel. Esta familia sería una especie de clan, lo cual le permitiría tener entre manos un concepto que se regeneraría a sí mismo, ya que siempre podría descubrirnos nuevos miembros que hasta ese momento eran desconocidos. Recordemos que un clan es, entre los celtas, irlandeses y escoceses, un grupo humano formado por un conjunto de familias procedentes de un tronco común, que obedece a un jefe. Por tanto, éste es un concepto muy familiar para alguien que vive en el Reino Unido (y con ello no he querido realizar un juego de palabras, aunque así haya sido). Asimismo, cuando se unían las dos palabras clave, Clan y Destine, se creaba un título, ClanDestine, que daba a entender el pasado oculto de estos personajes, así como su condición de grupo con una existencia al margen de “todos los demás”. Por cierto, aquí no podemos escribir ClanDestino porque los apellidos no se traducen.

clandestine1.jpgEn una reunión clave, Alan Davis le explicó a Paul Neary el concepto de ClanDestine de la siguiente forma: “Los Destine son una familia superpoderosa que se esconde del público y usa sus poderes para el beneficio personal, sin romper la ley ni atraer la atención sobre ellos”. Posteriormente, el propio Davis añadió que: “la familia Destine no está compuesta por héroes ni villanos. No sienten ninguna obligación de seguir el lema de Spiderman: un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Con esto, el autor de ClanDestine quería difuminar las fronteras morales que muchos superhéroes ponían en práctica.

La siguiente cuestión que se planteó Alan Davis fue: ¿Qué hace que una familia se convierta en un grupo? Respuesta: los niños. Por eso mismo decidió comenzar presentando a una pareja de gemelos cuyas acciones provocarían la formación de ClanDestine. Se trataba del Rory (Cruzado Escarlata) y Pandora (Duende), dos aprendices de superhéroes que poco a poco descubrirían su pertenencia a una familia muy especial. Posteriormente aparecería Walter (Impacto), el hombre fuerte del clan. Capaz de convertirse en un ser de gran tamaño, este personaje tendría personalidad múltiple, una musculación realmente impresionante y por esta razón no tendría que vestir un traje (que pudiera taparla). Además de estos tres personajes (representados de forma predominante en la portada del nº 1), ClanDestine  contaría con otros componentes principales: Kay Cera (Cuco), una mujer con poderes psíquicos, segura e inconformista, además de pragmática y elegante; Dominic (Hex), una especie de cazador temperamental, vestido con un traje muy barroco y complejo; Samantha (Argenta), una fémina reservada y taciturna, con un poder que le permite cambiar constantemente de armas y armaduras que suelen estar repletas de ornamentos; y, finalmente, Adam Destine, un hombre prácticamente invulnerable.

MATERIALIZANDO IDEAS

La presentación de todos estos personajes tuvo lugar (con toda lógica) en el primer ciclo argumental, que ocupó del 1 al 5 de ClanDestine, titulado Reunión Familiar. En este relato gráfico, Alan Davis decidió enmarcar la acción en ciudades que hasta ese momento no había dibujado. Una de las urbes elegidas fue Barcelona, probablemente porque su estancia en la Ciudad Condal le permitió observar el potencial de sus calles y monumentos (entre ellos, la Sagrada Familia). Otro aspecto esencial fue el entintador: Mark Farmer, quien ya había colaborado con Davis en las páginas de Excalibur. Ambos habían formado un tándem de gran solidez que ha llegado hasta nuestros días. De hecho, actualmente es impensable encontrarse con un proyecto de Alan Davis donde no esté Mark Farmer, un magnífico entintador que entiende los lápices del autor que nos ocupa de una forma excepcional.

Sin embargo, no todo fue de color de rosa en la creación y desarrollo de ClanDestine. Justo cuando se estaba preparando el lanzamiento, Marvel UK experimentó un colapso editorial que obligó a cerrar prácticamente todas sus colecciones. Por esa razón, el título acabó siendo publicado por Marvel (USA). Pero no se puede decir que los editores americanos se desentendieran del tema. Todo lo contrario. Lo apoyaron desde el principio y por todo lo alto. Para empezar se dedicó un reportaje en el nº 132 de Marvel Age, con portada (B) de Alan Davis. Posteriormente se publicó una interesante historia corta de presentación que apareció en el nº 158 de Marvel Comics Presents (que se incluye en este volumen). Pocas semanas antes del nº 1 se editó un Clandestine Preview, con dibujos, bocetos y comentarios de los autores (unos contenidos que aparecerán en el próximo volumen de Clandestine Classic). Finalmente se eligió el nº 1 de Clandestine como uno de los grandes lanzamientos de Marvel de 1994, ocupando el Hype Box correspondiente.

¿DESTINO INEXORABLE?

clandestine2.jpgPero, según parece, nada de esto fue suficiente. Como ya he dicho al principio de esta introducción, aquellos primeros años noventa fueron tiempos extraños. El caso es que las ventas no acompañaron. Dicho de otra forma, la cantidad de lectores interesados no era la esperada. Este aspecto resultó decisivo para que Alan Davis dejara la colección en el nº 8 (justo cuando había narrado los orígenes de algunos de los componentes más prominentes del clan). Resulta evidente que la ilusión puesta en el proyecto acabó resultando contraproducente (pero así son las cosas).

ClanDestine no es un cómic representativo del tipo de material publicado durante la primera mitad de los años noventa. Fue una “rareza” que aportó un poco de luz a un mundillo plagado de oscuridades. Pero el tiempo acaba poniendo las cosas en su sitio. Buena prueba de ello es que, tras quince años, estos cómics de ClanDestine continúan atesorando una calidad y frescura que es muy difícil de obviar.