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Bailando en la oscuridad
Por David Fernández   
miércoles, 09 de diciembre de 2009

[Publicado originalmente en BoME. Daredevil de Frank Miller 4 - Cazadores.]

00004.jpgDesde que en enero de 1981 Frank Miller se hizo cargo de la autoría completa de Daredevil, el guionista y dibujante norteamericano puso todo su empeño en dotar a la colección de un enfoque argumental y gráfico revolucionario para los cánones imperantes en la época. Confeso admirador de algunas de las figuras más representativas de la historieta norteamericana –Will Eisner, Gil Kane, Harvey Kurtzman, Bernard Krigstein…–, Miller encontró en el trabajo realizado por numerosos autores orientales el contrapunto perfecto para enriquecer su estilo, hasta conformar un sello personal, indeleble e inmediatamente reconocible.

El cruce del género negro con el superheroico implicaba no sólo crear una ambientación ajustada a sus respectivos requerimientos –en este punto cobra especial importancia el paisaje integrado por los tejados, callejones, y garitos menos recomendables del barrio neoyorquino conocido como la “Cocina del Infierno”–, sino también prestar especial atención a la secuenciación de la acción desarrollada en cada página. Tratándose el “Diablo Guardián” de un personaje tan caracterizado por sus facultades atléticas y acrobáticas, Miller no tardó en centrar su atención en las películas orientales de artes marciales, y el concepto de movimiento propio y característico del Manga como punto de referencia a partir del cual diseñar llamativas escenas de acción, a través de las que hacer uso de los inagotables recursos narrativos del cómic. A imagen y semejanza de un inspirado coreógrafo, Miller estructuró peleas tan complejas, como fluidas y cristalinas en su desarrollo, dejando patente su originalidad y dominio de la figura humana. De esta forma, en numerosas páginas de su etapa al frente de Daredevil, abunda la utilización diligente de líneas cinéticas en conjunción con onomatopeyas, la oportuna inserción de repeticiones de la figura del protagonista de la acción, y la fluida transición de viñeta a viñeta, retratando de este modo al “Hombre sin miedo” como el grácil y virtuoso ejecutor de una danza tan bella como violenta.

Terapia de choque

daredevilarco.jpgEn lo meramente argumental, el tomo que el lector sostiene entre sus manos continúa la acción de Guerra de bandas, recopilatorio en el que Elektra descubre que la secta de asesinos conocida como “La Mano” ha recibido el encargo de liquidar a Matt Murdock. Teniendo presente la importancia de la misión, la organización criminal recurre a Kirigi, su más eficiente guerrero. El misterioso personaje hunde sus raíces en el antiguo Japón, de forma que se muestra como una leyenda viva, un hombredemonio que en su momento atemorizó a los más experimentados ninjas y samuráis, intimidados por la mera pronunciación de su nombre. En este punto, la intervención de Elektra resultará crucial, aunque no suficiente para evitar que Daredevil sufra las consecuencias de un inesperado ataque que afectará a una de sus habilidades más características: el sentido radar.

Como ya tendrán presente los más versados en el mundo del cómic, en abril de 1964, Stan Lee y Bill Everett narraron el origen de nuestro protagonista, presentado a Matt Murdock como un joven que, tras evitar el atropello de un invidente por un camión cargado con materiales radioactivos, expuso sus ojos a tan nocivas sustancias. Como consecuencia, el joven Matt amplificó hasta extremos sobrehumanos su oído, tacto, olfato y gusto, y desarrolló un sentido radar, sustitutivo de la vista, dañada de forma irreversible durante el accidente.

Así pues, ¿cómo se enfrentará Daredevil a la “oscuridad” total? ¿Cómo luchará contra el crimen sin hacer uso de su más distintiva habilidad? Para responder a esta pregunta, Miller no duda en recurrir a una de las herramientas argumentales más características del cómic contemporáneo: la retrocontinuidad, es decir, el enriquecimiento o la profundización en una historia a partir de la inserción retroactiva de nuevas situaciones o personajes. Pese a su juventud, Miller no dudó en llevar hasta las últimas consecuencias sus ideas y su visión de la mitología inherente al “Hombre sin miedo”, de forma que, contando con el beneplácito de los editores de Marvel, introdujo ciertos cambios en la continuidad “oficial” del personaje, siendo el primero y más representativo la creación de Elektra. En esta ocasión, se saca de la manga a un nuevo secundario: Stick. Tal y como más tarde se encargaría de detallar en Daredevil: El hombre sin miedo –ilustrada por John Romita Jr., y publicada por Panini Cómics dentro de su sello Best of Marvel Essentials– Stick es el viejo maestro y mentor de Murdock. Un ciego arisco y estricto que en su momento le ayudó no solo a convivir con su ceguera, sino también a desarrollar ese sentido con el que suplir la vista. En las páginas que siguen a continuación, el lector tendrá la oportunidad de descubrir si este misterioso personaje logrará ayudar una vez más a su pupilo.

El precio de una obsesión

elektra_assassin.jpgComo ya se ha comentado en numerosas ocasiones, la llegada de Frank Miller a la colección propició un más que evidente cambio de tono: de la despreocupación, e incluso jovialidad inicial, a un tono adusto y serio deudor de los relatos de género negro, salpicado por pinceladas de humor muy ocasionales. Desde un primer momento, la redefinición del protagonista se encaminó hacia la conversión de Matt Murdock no ya en un héroe, condición que ostentaba desde etapas primigenias, sino casi en un mártir. Abordando la situación desde una óptica –en la medida de lo posible– realista, se reflejaron las consecuencias derivadas de emprender una cruzada contra el crimen de una magnitud imposible de asumir por el común de los mortales.

Empecinado, casi obsesionado, en instaurar el orden en “La Cocina del Infierno”, Matt descuidará su carrera profesional, y sus relaciones personales. Por una parte, estará ausente en el momento en que Foggy Nelson, socio y mejor amigo que no pasa precisamente por su mejor momento, más le necesita. Por otra parte, Heather Glenn, su actual pareja y conocedora de su doble identidad, no parece comprender su férrea determinación, reclamando una atención que el “Diablo Guardián” no parece poder prestarle.

Lo que en definitiva se representa es el sacrificio asumido por todo héroe, en este caso no sólo derivado de su peculiar misión, sino también de un turbulento pasado repleto de episodios –la ausencia de una figura materna, el asesinato de su padre, la pérdida de Elektra Natchios– decisivos en la conformación de su carácter, y determinantes en el nacimiento de unos demonios interiores a los que se tendrá que enfrentar metafórica y literalmente en el imprescindible episodio titulado Donde los ángeles temen pisar, recopilado en este tomo.

Héroes de alquiler

Para cerrar este volumen, contamos con la presencia de dos invitados de excepción: Danny Rand y Luke Cage, más conocidos como Puño de Hierro y Power Man, respectivamente.

En 1974, las páginas de Marvel Premiere #15 acogieron la presentación en sociedad de Puño de Hierro, personaje creado por Roy Thomas y Gil Kane. Artista marcial entrenado en la mítica ciudad de K’um-Lun, Danny Rand obtuvo el poder del Puño de Hierro tras derrotar al dragón Shou-Lao el Inmortal. Con posterioridad, Danny conocería a Luke Cage –creado, por Archie Goodwin y John Romita Sr.– quien en su juventud fue encarcelado por un crimen que no cometió. En prisión, Cage fue víctima de un experimento que derivaría en la obtención de una invulnerabilidad y fuerza sobrehumanas. Juntos, bajo el sobrenombre de Héroes de Alquiler, ejercieron la “profesión” superheroica, a medio camino entre un grupo de investigadores privados, y un dúo de cazarrecompensas. En la actualidad, ambos personajes gozan de una posición estable dentro del Universo Marvel. Luke Cage ha formado parte de Los Nuevos Vengadores de Brian Michael Bendis, y Danny Rand goza de una colección propia titulada El Inmortal Puño de Hierro, guionizada por Ed Brubaker y Matt Fraction, magistralmente ilustrada por el vallisoletano David Aja.

En la historia titulada Pistas de papel ambos personajes se toparán con Daredevil, quien investiga una trama que relaciona a Rudolph Wiston Cherryh, candidato a la alcaldía de Nueva York, con Wilson “Kingpin” Fisk, dueño y señor de todo un imperio criminal cuyas redes se extienden por toda la “Gran Manzana”. Enriqueciendo sobremanera la ambiciosa trama orquestada, Frank Miller amenaza con llevar a Matt Murdock a los límites de su integridad física y psicológica, aprovechando la ocasión para firmar algunas de las más memorables páginas del cómic norteamericano de la década de los ochenta.